39+5=Orangután


Sólo faltan dos días para salir de cuentas, y desde ayer me siento cansada, con contracciones varias, dolor de espalda, con un caminar torpe a lo orangután y rara…

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Pero no puedo ilusionarme, no puedo pensar que estos síntomas son debidos a un parto inminente pues según monitores no hay contracciones y es que empiezo a estar hartita de los monitores, pues llevo aproximadamente 1 mes teniendo de vez en cuando contracciones, días más, días menos… Ha habido días intensos ( como hoy) y días sin la más mínima evidencia, pues oye, que es ir a monitores y mi barriga se relaja de una manera que ni rastro de contracción, la linea que marca las contracciones sale plana y sin ondulaciones, y claro, luego una va con el informe a la ginecóloga, y entre eso y que la niña a pesar de estar colocadita no se ha dignado a encajarse pues ya está, estoy más verde que verde… Y me pregunto yo ¿hasta cuándo va a durar este embarazo? ¿ llegaré a las 41 semanas cómo mis hermanas? ¿ es esto genético? ¿ me quedan aún 10 días de mujer orangután “no puedo con mi vida”?

Estoy harta de las señoras que me miran cuando voy por la calle desaprobando mis bolsas de la compra, de las que me preguntan sin conocerme, de los mil y un mensajes preguntando si ya, de los tres millones de consejos de cosas que tengo que hacer para ponerme de parto, del calor, de las noches sin dormir, de los cambios de humor…

Sólo hay una cosa que quiero y es ver a mi niña ya! Ver de una vez esa carita por la que llevo 9 meses esperando!

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El cachondeo de los pesos fetales estimados


Pues si señores, la próxima vez que el ginecólogo, ginecóloga o la madre que los parió me salte con aquello de ” y el peso de tu niña es…” Le diré ¡Ehhh! Quieta, parada ahi!.

Que mareo de semana con el peso, semana 36 estiman 2900 gr, semana 37 se eleva a 3700 gr, motivo por el cual ponen el grito en el cielo y me citan para eco doppler en la semana 38.. Y ¿qué resulta? Que la niña pesa 3400 gr, le insisto al ginecólogo que el motivo de la eco es el peso, por lo que me vuelve a medir y vuelve a salir este resultado, me dice que si quiere me mide otra vez, y vuelta a medir y más de lo mismo, 3400, gine me dice que él cree que no se equivoca, que normalmente no suele medir 3 veces. Asi, que en esas estamos, mi niña es grandita, pero nada fuera de lo normal y común. Gordita y rolliza para morderle los muslos y ya…

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Lo mejor de esta eco, que todo está fenomenal, que mi placenta está en grado 2 muy lozana aún, que la niña está como pez en agua y ni siquiera se ha encajado, por lo que parece que esto va pa largo. Aunque como dice el gine, nunca se sabe,pero pinta a 40 semanas… Me voy a monitores!

Primeros monitores y sorpresa!


Ayer iba a mis primeros monitores, ilusionada como una niña pequeña a punto de estrenar zapatos, llegué pronto y para mi sorpresa mayúscula no me hicieron esperar, me metieron en una sala pequeñita y un chico bien majo me puso las correas esas y me dijo que estaría así una media hora, le pregunté si podía usar el móvil (me parecía de un aburrimiento mortal estar media hora mirando el techo) y positivo, podía usarlo.

Las correas tienen dos dispositivos, uno mide los latidos del bebé y el otro las “posibles” contracciones. Durante el proceso vas escuchando el latido y viendo una gráfica en una pantalla la intensidad de las contracciones ( si las hubiese).

El problema que tiene las correas es que si el bebé se mueve, el dispositivo deja de percibir el latido y empieza a pitar, y es ahí donde empiezan los problemas con mi gordufa, mi nena no soporta que le pongan cosas en la barriga, es cualquier cosita, el mando de la tele, la mano de mi marido, apoyar el ipad cuando leo… que ella se retuerce y empieza a hacer olas y deformaciones en la barriga tal cual Alien hasta que no le quites lo que le molesta, y por supuesto no iba a ser menos con las correas, y así fue que nos pasamos la mitad del tiempo pitido va pitido viene y venga a recolocar las correas, el chico majo me decía que menuda niña rebelde me había salido que no paraba de moverse porque no le gustaban las correas.Al final la media hora se convirtió en casi una hora con resultado perfecto, bienestar fetal, cero contracciones y latido medio de 140 ppm.

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Justo después tenía hora con mi gine robot, ya os he contado que me lleva un equipo y que me puede tocar tanto una ginecóloga como otra, en mi caso son dos, la primera es un amor de mujer, muy campechana y empática y la otra es la que yo llamo robot, muy fría y distante, aunque he de reconocer que al final hasta me está cayendo bien, algún día hasta he percibido una leve sonrisa, y lo más importante, se la ve muy buena profesional y previsora como pocas. Pues allí que voy yo con mi resultados de las analíticas y de mis monitores y todo bien, se me ha ido la anemia con el hierro que me ha mandado, tengo todos los valores dentro de lo normal, el exudado rectal y vaginal ha dado negativo, me toma la tensión y la tengo a 10/6, y llega el momento de hacerme la ecografía, y empieza el problema, veo su cara de susto y estupor, resulta que la niña está fenomenal pero le da un peso estimado de 3,700 gramos…¿cóoooomoooooo?

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A ver, a ver… Pongámonos en situación, estoy de 37+4, hace justo 10 días me hicieron una eco doppler y me dijeron que pesaba 3 kilos ¿cómo coño va a haber engordado 800 gramos en 10 días? Por supuesto le pregunto y me pone cara de circunstancias y me dice que hay que repetir Doppler…No me lo puedo creer! Está claro que la niña es grande, clarísimo que las ecografías tienen un margen de error de hasta un 20%, pero este desfase…van a volverme loca con tanta ecografía.

Resumiendo, el martes vuelvo a tener ecografía doppler para saber el peso de la niña, si es verdad que con sólo 38 semanas se acerca peligrosamente a los 4 kilos, entonces me va a tocar adelantamiento de parto y por cesárea. Esto yo no me lo esperaba, sabía que mi nena venía grande, pero ¿taaaanto? ¿Cómo puede haber semejante desfase entre un ecógrafo y otro? El martes toca eco doppler otra vez y miércoles monitores y gine robot después… Preparándome mentalmente estoy para cesárea en la semana 39.

Miedo y necesidad de parto: Síntomas de que el parto se acerca


Ja! Ilusa de mi, cuando al principio del embarazo me preguntaban si le tenía miedo al parto decía que para nada, con lo que yo no contaba es con que todavía faltaban muchísimas semanas y no le daba importancia, estaba más centrada en los menesteres de las primeras semanas ( ecografías, nauseas, resultados test…). Pero el parto se acerca, y con ello una nueva percepción, un miedo que acecha, una mini-obsesión, un miedo latente a lo que será, ¿Me daré cuenta que estoy de parto? ¿Me dolerá mucho? ¿ Será muy largo? ¿Vaginal o cesárea? ¿Se complicará? ¿Cuándo será el día?

Y la gran pregunta y la más importante ¿Saldrá mi niña bien sin sufrimiento? Deseo que llegue ese momento en que oigo su llanto, me la ponen encima y me dicen que todo está bien, es sólo pensarlo y me emociono…de hecho a veces veo videos en youtube de ese momentazo, aunque también soy un poco masoca y veo videos de partos, naturales, en hospital, cesareas, vaginales…. Locura máxima! Cuando algo me interesa, obsesiona o preocupa soy muy curiosa y estudiada, hasta que no tengo el tema súper estudiado, desmenuzado y analizado no lo dejo, y eso es lo que me ocurre ahora con los partos.

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Nunca imaginé el final del embarazo así, de repente estoy deseosa de parir, llega un momento que se hace inaguantable, tanto por el ansía de conocer a la niña como por las incomodidades que empiezan a acechar, de estar bastante bien he pasado a no encontrar postura ni de día ni de noche, sólo estoy cómoda acostada de lado o caminando, ni sentada ni de pie estática ni tumbada boca arriba puedo estar más de 5 minutos, luego los pinchazos continuos y la presión ahí abajo, el estreñimiento que se alterna con diarreas, el calor, los pies hinchados, el caminar torpe y lento de pato, el cansancio extremo, el humor raro, el ponerme a llorar de repente, el miedo e ilusión a partes
iguales…

SINTOMAS DE QUE EL PARTO SE ACERCA

EL ABDOMEN DESCIENDE
El abdomen desciende al descender el bebé porque se va a ir encajando en la pelvis y aumenta la sensación de peso en el bajo vientre.

En las primerizas esto sucede 2 a 4 semanas antes del parto pero puede suceder incluso antes. En las mujeres que ya han tenido más hijos, el bebé puede no descender sino hasta el momento del parto.

Generalmente la cabeza del bebé es la primera parte que entra en la pelvis (se encaja). Esto hará que respires mejor, que las digestiones no las notes tan pesadas y disminuirá la acidez estomacal (agruras), sin embargo, ahora el útero va a presionar la vejiga y tendrás necesidad de orinar más frecuentemente y con menos cantidad.

MOLESTIAS FÍSICAS
Recarga de energía: Conforme se acerca el parto es común que te sientas cansada pero con algunos destellos de energía. Algunas mujeres tienen una necesidad enorme de limpiar su casa y preparar todo para la llegada del bebé. A esto se le conoce como el “instinto de la preparación del nido”.

Irritabilidad: Es una diferente a la normal. La sensibilidad que aparece poco antes del parto se debe a los nuevos cambios hormonales por los que tu cuerpo está pasando en preparación para el nacimiento del bebé.

Diarrea y náuseas: Nuevas hormonas se están movilizando en tu organismo para permitir que el trabajo de parto comience. Estos nuevos cambios afectan tu estómago o intestino.

Dolor de espalda: No es el dolor de espalda habitual de los últimos meses del embarazo, sino una molestia que corre en una banda en la parte baja de la espalda y se extiende hacia los lados del vientre. Puede ser una sensación de la que casi no te des cuenta hasta un dolor que moleste bastante.

Dolor abdominal: Son molestias parecidas a las de la menstruación. Puedes sentirlas como una sensación ligera o desagradable permanente.

CONTRACCIONES DE PREPARACIÓN (BRAXTON HICKS)
Durante el segundo y tercer trimestre, puedes haber notado episodios en los que tu abdomen se contrae y se siente firme cuando lo tocas y después se relaja. Estos son episodios de contracción o endurecimiento de los músculos del útero llamadas “contracciones de Braxton Hicks”. Este tipo de contracciones son irregulares y pueden ser imperceptibles o pueden ser lo suficientemente fuertes como para hacer que te detengas en lo que estás haciendo

Considéralas como “ejercicios de calentamiento” del útero. Las contracciones de Braxton Hicks pueden presentarse desde la semana 20 del embarazo aunque generalmente se inician en la semana 28 a 30 y no son muy frecuentes en esa época, sin embargo ya en el noveno mes, a veces se presentan cada 10 a 20 minutos.

¿Cómo distinguirlas de las del parto? Estas contracciones no son regulares, es decir, ahora llega una, la otra a los 20 minutos y otra a los 40 minutos y sigues así todo el día pero quizás al día siguiente no tienes ninguna.
Son molestas pero realmente no aumentan en intensidad de dolor o puede que una duela y la otra casi no.
Al cambiar de posición o al reposar, se paran.
Aunque no son las contracciones que indican que el parto ha comenzado, actúan iniciando los cambios del cuello del útero haciendo que se vaya ablandando y adelgazando para facilitar la dilatación en el momento del parto. Si tienes dudas, consulta a tu médico.

El cuello del útero empieza a adelgazarse y a abrirse: conforme se acerca el momento de la labor de parto, el cuello del útero empieza a adelgazarse o a (“borrarse”) y a abrirse (dilatarse) para preparar el paso del bebé a través del canal vaginal. El tiempo para que esto se realice varía de una a otra mujer. En algunas es un proceso lento que puede tomar semanas. Una primeriza generalmente no se dilatará sino hasta que de comienzo a la labor de parto activa.

Borramiento del cuello: conforme va bajando la cabeza del bebé, empuja el cuello del útero y eso es lo que provoca que se relaje y se borre.
Dilatación: cuando el cuello uterino empieza a borrarse, al mismo tiempo empieza a dilatarse. El grado de dilatación se mide en centímetros y va de 0 (cuello cerrado) a 10 (cuello totalmente dilatado.

EXPULSIÓN DEL TAPÓN MUCOSO
El tapón mucoso es una sustancia transparente, viscosa y espesa que se ha formado durante el embarazo y que sella el cuello del útero aislándolo del exterior. Su función es proteger al bebé de las agresiones e infecciones procedentes de la vagina. Cuando el cuello del útero se modifica con las primeras contracciones, el tapón mucoso se expulsa.

Esto no produce ningún dolor, simplemente sale de la vagina una sustancia densa, rosada o sanguinolenta. Este color se debe a que cuando se dan los cambios del cuello del útero, se rompen pequeños capilares que van a darle esa tonalidad que es totalmente normal. No tienes que ir al hospital si te pasa, es parte del proceso e indica que tu cuerpo ya se está preparando para el parto.

La pérdida del tapón mucoso puede producirse desde varios días a pocas horas antes del parto.

RUPTURA DE LA “BOLSA DE AGUA”.
La ruptura de membranas es uno de los signos más conocidos de que la labor de parto se acerca. La bolsa (o membranas) puede romperse por sí sola o el médico puede romperla para acelerar el proceso de parto.

Cuando se rompe la bolsa, sale a través de la vagina un líquido claro y abundante que la mujer no puede contener. En algunas ocasiones sale de a poco porque la cabeza del bebé sirve de tapón, pero su principal característica para distinguirlo es que NO se puede evitar su salida. Cuando esto sucede, el parto sí es inminente y hay que irse a la clínica ya que el bebé puede entrar en contacto con infecciones.

Algunas veces cuesta trabajo distinguir si la bolsa ya se rompió ya que como el útero está presionando la vejiga y si hay una contracción de Braxton Hicks o estornudas, puede haber salida de orina y creer que ya se te rompió la bolsa. Recuerda, la diferencia es que, si es líquido amniótico, no puedes contener su salida.

Si estás acostada cuando se rompe la membrana, la salida del líquido va a ser en chorro, pero si sucede cuando estás parada, es más probable que sea en escurrimiento porque la cabeza del bebé empuja hacia abajo y actúa como tapón.

Si crees que tus membranas ya se rompieron, entonces:

Llama a tu médico. El querrá evaluarte inmediatamente.
Evita que se meta algo dentro de tu vagina. No tengas relaciones sexuales ni te des lavados. No tomes un baño de tina
El líquido amniótico generalmente es de un color blanco opaco. Avisa a tu médico si el color es:

De color verdoso u oscuro, puede haber meconio (es un signo de sufrimiento fetal)
De olor desagradable, puede ser signo de una infección en el útero.
Sanguinolento. Es normal un poco de manchado de sangre, pero si hay sangre abundante puede ser signo de problemas con la placenta.
TUS ARTICULACIONES SE SIENTEN INESTABLES
A través de todo el embarazo, la hormona “Relaxina” ha suavizado tus ligamentos (la relaxina es la culpable también de tus “ataques” de torpeza en este último trimestre). Antes de que entres en labor de parto, es probable que notes que todo tu cuerpo está como “suelto”. No te preocupes, esta es la forma que tiene la naturaleza de abrir tu pelvis para que el bebé pueda llegar al mundo.

DEJAS DE GANAR PESO
El peso tiende a nivelarse al final del embarazo. Algunas mamás hasta llegan a perder peso. No te preocupes, esto no afecta a tu bebé. El sigue engordando hasta el último día. Pero tu pérdida se debe a los menores niveles de líquido amniótico, a que vas más veces al baño y a una actividad incrementada.

Maleta hospital para clinica privada


Por fin y con 37 semanas de embarazo ayer cerré la cremallera de la maleta del hospital, me ha costado cerrarla, las cosas las tenía hace tiempo pero una fuerza sobrenatural me impedía terminar del todo.

Después de mucho investigar y percatarme de que en los hospitales privados son unos rácanos y en principio parece que no dan nada, me puse manos a la obra y la cosa ha quedado un poco Paco Martínez Soria vuelve a la ciudad, pero prefiero pecar por exceso que por defecto.

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Para la niña llevo un bolso monísimo rosa de pasito a pasito que compré por 20 euros en wallapop a una chica que sólo lo utilizó para el hospital.

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Dentro del bolso va;

. Pack de primera puesta con 5 piezas regalo de mi madre, lleva body, pijama, gorrito y manoplas
. Par de patucos
. 5 bodys de algodón de manga corta o tiros
. 5 pijamas de algodón
. 2 vestidos para la salida del hospital
. 2 arrullos verano
. Toallitas bebé
. Gasitas para babas
. 2 chupetes ( que espero no tener que usar)
. Tijeritas para las uñas
. Peine para bebé
. Esponja baño
. Pomada culito

Dentro del bolso deberían ir los pañales, un paquete de dodot sensitive 3-6 kg, pero no cabe, asi que siguiendo el estilo Paco Martíne Soria lo llevaremos en la mano.

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Para mi llevo un troley pequeño de toda la vida, uno que tengo hace años;

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Dentro del trolley va:

. 3 camisones
. Braguitas desechables: 2 pack de 5
. Braguitas de algodón normales ( pack comprado en primark a 4 euros el pack de 5)
. Bata
. Zapatillas
. Compresas post-parto
. 2 sujetadores lactancia
. Minineceser medela para hospital: neceser muy cuco image
. Neceser básico: champú, peine, cepillo dientes…
. Ropa para cuando salga hospital: vestido de embarazo no muy exagerado, de esos que pueden pasar perfectamente por normal…

 

yo creo que no se me olvida nada… Ahora si que si estamos listas para salir pitando 😃😃😃🏃🏃🏃

Ataque de llanto…porque hace calor


Si, así fue, que ya no aguantaba más, que llevamos una semana de intenso y agobiante calor, que la vida cuando estás embarazada y estás a 40 grados de día y 26 a las 5 de la mañana día tras día y sin tregua, cuando tu mente te pide hacer un millón de cosas y tu cuerpo a media cosa cosa ya está agotado, asfixiado, hinchado y con contracciones CABREA, y cuando estás viendo la tele y te avisan que se avecina otra PUTA OLA DE CALOR más intensa si cabe y con aire calentorro de los de no abras las ventanas por la noche y muérete del asco, entonces lloro, si, y no una lágrima, sino mil, porque pienso no sólo en mi y en mi dificultad para vivir- moverme-respirar con este calor, sino en mi niña que está a punto de llegar y en mi pobre madre que vendrá a pasar una semana a casa en cuanto nazca María.

Mi marido que oye mis sollozos y me pregunta si estoy llorando (otra vez), y le digo que si, que hace calor, su cara no la veo, pues estamos en la cama pero la imagino así

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Y le explico que tengo miedo a que con este calor a la niña le pase algo, que no quiero que mi madre pase una semana con sus casi 70 años en estas condiciones, que yo quiero hacer cosas, terminar con lo que falta, pero es dar dos pasos y estar casi muerta, sudando, sin aire e hipotensa… Y me siento fatal cuando veo que no llego. Me pregunto porque narices de 3 veranos que llevo viviendo en Madrid justo éste que estoy embarazada y doy a luz en Julio es el más caluroso, pagaba por un verano como el anterior… Y asi sigo, cabreada y con los ojos rojos de llorar, buscando información en internet, mientras le digo a maridín que si a la niña le pasa algo yo me muero, internet dice que la temperatura ideal para un bebé recien nacido son 21-22 grados…¿¿cooooomooorrr?? Ahi ya casi me da el telele, en casa con esta ola de calor no bajamos de 25 ni de coña, solemos estar entre 26-29 grados cuando hay ola calor y entre 23-26 verano normal. Ya tenemos ventilador y climatizador que son caca de la vaca y no hacen nada, una ligera brisa cuando los tienes a menos de 2 metros de distancia, o sea, basura.

Pero ahí estaba superpapá tranquilizador, prometiendo que si a mediados de Julio esta ola no remite y seguimos con un verano tan sofocante instalamos aire acondicionado, y como si tenemos que irnos a un hotel los días de excesivo calor, pero que a nuestra niña no le va a pasar nada, y yo muero de amor y miro a maridín con ojos de corazones y le veo asi

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36 semanas: la cuenta atrás…


36 semanas y 4 días de embarazo, 24 días para que llegue mi fecha de parto prevista. Es escribir estas palabras y casi que lloro de la emoción, madre mía, recuerdo cuando tenía pocas semanas de embarazo e iba a revisión y veía a las chicas en la sala de monitores y me moría de ganas de que pasase el tiempo y ser yo la que estuviese atada, y aqui estoy, a una semana justa de tener mis primeros monitores.

El lunes tuve la eco doppler de las 36 semanas, y todo perfecto, está ya colocada en cefálica y la nena ya pesa 3 kg y me han dicho que viene grandecita, que las últimas 4 semanas suelen subir una media de 800 gramos y que ya puedo ir preparándome para los casi 4 kilos que están por venir, pero yo feliz, mi gordita sigue creciendo bien y se mueve tal cual Alien, con sus bultos cada dos por tres deformando mi barriga.

He engordado 13 kilos, la ginecóloga me ha dicho que ya no más, seguiré comiendo lo mismo, ya que ultimamente no subo nada de peso…y no pienso volverme loca.

De resto, me siento torpona y cansada como una perra, camino como un pato y leeeento, si ya de por si cualquier actividad cuesta, con este calor se multiplica por tres, el mero hecho de planchar una camisa es un enorme sacrificio y esfuerzo, que he de hacer de dos veces. Los pies son un insulto a la estética y el buen gusto, las contracciones son cada vez más aunque cero dolorosas, y los pinchazos por ahí abajo son continuos como esté de pie o caminando. Se acerca el momento y se hace notar, cada día más pesada, más lenta y más floja, pero eso me hace feliz pues en breve por fin podré ver la carita a mi nena y eso me llen de alegría, temor y emoción…

Emoción que llevo conmigo en forma de carpeta, carpeta que me dió la anestesista con los resultados de los analisis y el consentimiento para la epidural, carpeta que luego rellenó mi gine con el volante para asistencia al parto, carpeta que me han dicho que a partir de ahora debo llevar siempre conmigo por si me pongo de parto, carpeta que me dice que ahora si, que de verdad ha llegado el momento, que no queda nada y que en cualquier momento puede sonar la flauta en forma de aguas o dolores…