Y llegó él…


Hoy mi chiquitín tiene más de un mes, mi Jota que llegó para quedarse y llenar de amor a esta madre que se ha acostumbrado a no dormir y repartir su amor por dos…

Desde el séptimo mes de embarazo, la ansiedad llegó a mi vida para instalarse, ansiedad en forma del miedo más irracional, miedo a volver a sufrir tanto en el parto, miedo a que me ocurriese algo y dejar a Eme huérfana, miedo a que Eme sufriese al no sentirse querida y no entender la llegada de Jota. La ansiedad llegó a cotas tan altas que no podía dormir, hubo noches que dormí sólo dos horas, todo ello se convirtió en un círculo vicioso del que era incapaz de salir y me tenía en un estado de cansancio catatónico…

Y así llegué a la semana 40, hacía 5 días que tenía contracciones varias pero falsa alarma, eran como dolores de regla muy suaves… y llegó el 23 de Febrero, esa tarde hacía un día que había salido de cuentas y tenía cita con mi ginecóloga, me miró y me dijo que estaba dilatada 1,5 cm y el cuello borrado al 50%, que no quedaba mucho pero lo mismo me ponía de parto aquella noche o tardaba una semana, así que sali de la consulta una vez más con la incertidumbre de siempre.

De la consulta nos fuimos mi marido, Eme y yo a comprar un disfraz para la nena ya que al día siguiente tenía fiesta de carnaval en la guardería, eran las 7 de la tarde cuando empecé a notar las contracciones en forma de dolor de regla un poco más agudas de lo costumbrado, no le di mucha imortancia,pues a pesar de ser un poco más fuerte no me dolía mucho, pero siguieron y siguieron y a las 10 de la noche las empezaba a tener regulares, eran cada 8 minutos, a las 11 de la noche eran cada 6 minutos, mi marido me dijo que debíamos ir al hospital pues eran cada 6 minutos, pero yo no lo tenía claro, si que eran regulares pero no dolía tanto y aquello me confundía, cuando a las 11:15 de la noche pasaron a ser cada 5 minutos y medio decidí que era hora de ir al hospital.

Y al hospital de que nos fuimos, dejando antes a Eme con sus tíos, llegamos a las 12 y enseguida nos atendió un ginecólogo que me dijo que estaba dilatada de 3 cm y que me quedqba ingresada, que cuando quisiese podía pedir la epidural ¿¿cómooo?? No podía creerlo ¿ me estaba diciendo que  podía pedir ya la epidural cuàndo apenas tenía dolor? ¿Yo? Que tanto miedo tenía, que tanto había sufrido en mi parto anterior con 34 horas de bolsa rota sin dilatar, yo, que esperé 24 horas hasta dilatar a los 3 cm y poder ponerme la epidural después de sufrir contracciones super dolorosas, yo, que perdí el efecto de la epidural al soltarse el catéter y dilaté sin anestesia…. Pues si, era yo la misma.

A la una de la mañana ingresé en la habitacion coincidiendo con el aumento de dolor en las contracciones, tolerables pero ya dolorosas, asi que a las 2:30 decidí que ya estaba bien y que no me daba la gana de sentir dolor y pedi la epidural, me la puso un anestesista de lo más frío y antipático, pero a mi me dio igual porque a las 3:30 ya había caido rendida en los brazos de morfeo,  y tan rendida que cuando a las 6 de la mañana vino la matrona a ver como iba, para mi había pasado 1 minuto. Y la sorpresa fue mayúscula cuando la matrona me exploró y estaba dilatada 7 cm ¿¿ whaaatt??  Alegría, extasis, subidón, sin oxitocina, yo sola, durmiendo, sin dolor… no lo podía creer, estaba siendo el parto soñado, de la emoción no pude seguir durmiendo, Y de repente empecé a notar como si el niño quisiera salir, una presión, ganas de empujar… sin dolor. Le dije a mi marido que llamase a la matrona y cual fue la sorpresa que a las 6:45 estaba de 9-9,5 cm dilatada, a sala de parto corriendo, la matrona diciéndome que no empujase, me entraba la risa pues había leido partos en internet iguales y pensaba que ojalà me ocurriese y me estaba ocurriendo… y asi llegamos a la sala de partos y en 15 minutos de expulsivo que sentí bastante la salida y a las 7:30 de la mañana del 24 de Febrero nació mi Jota, mi rabioso bebé de 50 cm y 3600 kg de precioso niño con caracter

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